viernes, 9 de mayo de 2014

DANI ALVES y el PLÁTANO


EL RACISMO EN EL DEPORTE


Los gritos racistas en los estadios o escenarios deportivos han sido una constante en España. Jugadores de raza negra e incluso de otras nacionalidades han recibido ofensas en repetidas ocasiones por parte de los hinchas enardecidos que ante un resultado adverso o un gol en contra, lanzan insultos y ofensas que traspasan los límites de la rivalidad deportiva. Lo que sucedió con el piloto inglés Lewis Hamilton en la pista de Montmeló reavivó las críticas en el mundo por esta situación.
 
El fútbol también ha vivido numerosos episodios, algunos no demasiado lejanos. Entre ellos los insultos recibidos por Samuel Eto’o en La Romareda durante la disputa del Zaragoza-Barcelona en el año 2006. Eto’o hizo saber a su entrenador que no jugaría más pero tanto el árbitro como su entrenador le hicieron replantearse la decisión. Un hecho que se ha repetido con varios jugadores en distintos campos de las ligas europeas, especialmente en el caso del jugador italiano de origen nigeriano Mario Balotelli que incluso llegó a amenazar con enfrentarse a los aficionados si recibía insultos en la Eurocopa de Polonia y Ucrania en 2012. Estos episodios se repiten cada cierto tiempo en la liga española con murmullos o insultos a jugadores de raza negra y el último en sufrirlo ha sido el defensa del FC Barcelona Dani Alves, que salió airoso ridiculizando a quién le lanzó un plátano al campo. Y es que, aunque el racismo y la xenofobia cada vez parecen más olvidados, cada cierto tiempo vuelven a aparecer en los titulares para hacernos recordar que tampoco en el deporte está totalmente superado.

Pero no sólo hay racismo contra jugadores del equipo rival. Los propios aficionados han protagonizados graves casos hacía alguno de sus jugadores. En Zaragoza, Chilavert sufrió la discriminación de parte de la afición maña. Cada vez que saltaba al campo, recuerda el arquero paraguayo, le llamaban "sudaca". El colombiano Freddy Rincón, que llegó al Madrid en 1995, también lo sufrió en sus propias carnes. Tras los malos resultados del equipo se encontró con pintadas en el Bernabéu que decían "fuera, negro de mierda".

No sólo en el fútbol se han vivido casos de racismo. La Fórmula 1 vivió en Montmeló un episodio negro en lo que se refiere a esta lacra social. El piloto de McLaren Lewis Hamilton sufrió actitudes racistas por parte de algunos aficionados congregados en el circuito catalán. Unos hechos que dieron la vuelta al mundo y que obligaron al propio circuito tomar medidas extraordinarias para que no se volvieran a repetir. Además, la FIA preparó varias campañas contra el racismo en España. Sin embargo, tantos esfuerzos no sirvieron de mucho, ya que un año después el británico volvió a ser increpado y abucheado en Montmeló.

Sin embargo, no hay que olvidar que, frente las malas noticias, siempre han existido gestos que ya forman parte de la historia en la lucha contra el racismo en el deporte. Cassius Clay sufrió en sus propias carnes la hostilidad por el color de su piel Es un dato para la esperanza que nunca habría que olvidar. Ocurrió en los Juegos Olímpicos de México 68, los atletas afroamericanos Tommie Smith y John Carlos aprovecharon sus puestos de podio para levantar sus puños con guantes negros haciendo publicidad del "Black Power" ("Poder Negro") como una señal de repudio a los acontecimientos racistas que vivían en Estados Unidos. Fueron desclasificados, pero siempre serán los protagonistas del gesto más emblemático de la lucha contra el racismo en el deporte.

Cassius Clay, la mayor leyenda del boxeo mundial, sufrió en sus propias carnes la hostilidad por el color de su piel. Cuenta en sus memorias que un día quiso comer junto a su amigo Ronnie King en un restaurante de Louisville, su ciudad natal en Kentucky. Entraron en un restaurante 'solo' para blancos y la camarera se negó a servirles. Decepcionado, arrojó al río Ohio la medalla de oro que había ganado en los Juegos Olímpicos de Roma 60. Posteriormente, considerando que su país le había dado la espalda, decidió convertirse al Islam y adoptar su nombre por el de Muhammad Alí.

Según la Oficina de las Naciones Unidas sobre el Deporte para el Desarrollo y la Paz, las actividades deportivas bien concebidas, las que incorporan los mejores valores del deporte, la autodisciplina, el respeto al adversario, el juego limpio y el trabajo en equipo, pueden ayudar a integrar a los grupos marginados y enseñar a las personas los valores necesarios para prevenir y resolver tensiones y conflictos sociales.




 

DANI ALVES y el PLÁTANO


COMO SALIR DE LA CRISIS DEL DEPORTE



En el Perú el deporte en general y el fútbol en especial, ha tocado fondo, más abajo ya no se puede llegar. Una de las principales razones para llegar al estado en que se encuentra, es que sus máximos dirigentes no tienen ideas, ni un plan coherente e integral para su desarrollo a largo plazo. Resulta bastante fácil hacer el diagnóstico de su estado actual.


Lo difícil es buscar las soluciones que persistan en el tiempo para lograr que nuestro deporte sea una potencia mundial. Si Cuba que es un país mucho más pequeño que el nuestro lo logró ¿Por qué los peruanos no podemos hacerlo? Hay que encontrar las fórmulas para que se profesionalice y formalice, para que luego se desarrolle integralmente a largo plazo, para llegar a la excelencia.


El deporte peruano históricamente superó al del Ecuador. Hoy los norteños no han sacado bastante ventaja. Pocas ideas se han presentado al respecto, porque más vende los escándalos o las inútiles polémicas creadas por cierto sector de periodistas, o porque los actuales dirigentes no tienen las ideas para su desarrollarlo.


Siempre he mantenido que las ideas son más importantes que el dinero. Con ideas se puede conseguir el tan ansiado dinero para el desarrollo deportivo, pero con dinero no se pueden comprar las ideas que nuestros dirigentes no las tienen. 


SOLUCIONES PARA DEJAR LA CRISIS DEPORTIVA

 

Hay que cambiar la actual ley del deporte, la cual hace a las federaciones autónomas y que sus directivos sean elegidos por las bases, bases que muchas veces no existen y de las que están vigentes, muchas de ellas ni siquiera están inscritas en los Registros Públicos. Así resulta casi imposible democratizar el deporte, porque las condiciones no están dadas para que ello resulte. 


Además con la actual ley, resulta imposible llevar a cabo un plan de desarrollo a largo plazo coordinado con el IPD, pues cualquiera de ellas se puede negar a cumplirlo. Si el IPD indica lo que hay que hacer, cualquier federación, por su carácter de autónoma, le puede llevar la contra y negarse a cumplir lo planeado.


Propongo volver al sistema antiguo de elección, donde el deporte peruano destacaba internacionalmente. 


El Presidente del IPD deberá ser escogido por el Presidente de la República o un Consejo de Notables, al que se le presentará una terna, donde los candidatos incluyan sus planes de desarrollo integral para nuestro deporte a largo plazo. Una vez designado nombrará a su directorio, para que exista unidad de criterio. No como ahora que lo forman personajes totalmente disímiles entre sí. Luego el presidente del IPD nombrará a los presidentes de cada Federación y éstos a sus directorios.

 
Se creará la Dirección Técnica Nacional, tanto en el IPD como en todas las federaciones nacionales, que será el órgano técnico y autónomo de cada federación. La conforman la Unidad Técnica de todas las selecciones; el centro de formación para el alto rendimiento y la escuela de entrenadores, cuya principal actividad es capacitar a los técnicos en el exterior, para que a su regreso formen al niño desde temprana edad con valores y principios, mentalidad ganadora, alimentación y los fundamentos técnicos de cada deporte. 


Estos entrenadores dirigirán los centros de formación a crearse en siete regiones, formando a su vez nuevos entrenadores y a los chicos en cada centro, bajo la modalidad mencionada en el párrafo anterior, cuyo efecto multiplicador resultará espectacular.


Creo que con estas propuestas se comenzará a formalizar el deporte peruano, para luego desarrollarse integralmente y en forma coherente. Para esto hay que comenzar a discutir estas u otras ideas para actuar lo más pronto posible.